LAS GRANDES PROEZAS

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Las grandes proezas se componen de pequeñas acciones.

Hace algunos días un excelente amigo y colega, a quién suelo llamar “Master”, me solicitó que le escribiera el Prólogo de su próximo libro. Halagado, me di a la tarea de redactarlo y al final me quedó un escrito breve, conciso, pero creo que substancioso. En otros tiempos, esta tarea me habría resultado titánica, compleja y me habría consumido mucho tiempo, sin embargo, aunque si le dedique algunas horas de energía y entusiasmo, en esta ocasión lo hice con relativa facilidad. Decidí no complicarme.

Ésta es, quizá, una de las más valiosas lecciones que he aprendido del Master: no complicarme la existencia, hacer cosas sencillas, dar pequeños pasos. Comprendí entonces que las grandes proezas se componen de pequeñas acciones.

Así que no te compliques. Sea iniciar un gran negocio, comenzar un nuevo y ambicioso proyecto de vida, cumplir ese sueño exagerado que tienes, sea lo que sea, comienza con pequeños pasos, uno a la vez. Estoy seguro de que pasado el tiempo habrás construido lo que soñabas.

Dedicado a un excelente amigo y hermano. Para que día a día, paso a paso, siga creciendo como hasta ahora lo ha hecho.

SOLO. Reseña sin Spoilers.

Llega el estreno de SOLO: A STAR WARS STORY y, sorprendentemente, las salas de cine la reciben prácticamente vacías. Comparado con otros estrenos de la franquicia, SOLO careció de multitudes y al parecer solo fanáticos más férreos acudimos a la premier. No los culpo, Traviata y yo tampoco teníamos muchos ánimos de ir a verla. Esperábamos lo peor.

Para nuestro agrado y sorpresa, SOLO es una película que funciona, tiene sus altibajos, pero definitivamente se disfruta.

La película nos narra las primeras aventuras de un joven Han Solo, con un inicio espectacular que te muestra una nueva faceta de la vida bajo el yugo del Imperio. Los primeros minutos resultan fascinantes, pero aunque inicia muy alto, poco a poco comienza a descender con una trama que se hace cada vez más floja, hasta que llega el momento en que te preguntas: Que rayos?… por fortuna, retoma el vuelo en los momentos finales. Concretamente, hacia el final de la película hay una escena que te hará gritar de emoción y esperar con ansias las próximas entregas.

La interpretación de los actores Alden Ehrenreich como Han Solo y Donald Glover como Lando Calrissian son muy buenas, superan las expectativas, no así Emilia Clarke, que no termina de convencer con su papel de Qi’Ra. Woody Harrelson como Tobias Beckett fue desaprovechado.

Creo que muchos concordarán con Traviata y conmigo en qué este Spin Off se siente más como una película de Star Wars que el Episodio VIII, y probablemente hasta la prefieran. Definitivamente la recomiendo.

Fan Service: Cumplido.

Que me gustó: El inicio, el final, los personajes de Han, Lando y Chewbacca.

Que no me gustó: El segundo acto, Qi’Ra, Enfys Nest.

MIS ORIGENES I

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No todos tienes una historia de origen tan interesante. Mi planeta no explotó, mis padres no fueron víctimas de un robo saliendo del teatro y no fui secuestrado por un grupo terrorista llamado los Diez Anillos.

Tuve la fortuna de iniciar mi vida laboral en el despacho contable de mi padre, quién siempre me dejó en claro que yo era “un empleado más” y que no gozaba de privilegios por ser su hijo. Así, tuve lo mejor de dos mundos: si había que sacar el trabajo, era un empleado más, que tenía que cumplir como cualquier otro, incluso no dormir cuando era necesario –costumbre que conservo hasta la fecha-. Si no había para pagar la nómina, era el hijo del Contador y tenía que ponerme la camiseta y quedarme sin mi pago. Por cierto, en el escalafón de sueldos estaba hasta abajo, precisamente porque tenía que ponerme la casaca.

Alguna vez, cuando comencé a dar cursos, mi entonces jefe me llamó la atención. En ese entonces comenzaba mis participaciones en una Radio Difusora Online, aún siendo estudiante. La lección de vida que me dieron fue que eso de los cursos “no deja”, que no me iba a llevar a ningún lado y que yo estaba en el despacho para “machetearle” y “generar”. Me prohibieron dar cursos. Afortunadamente, fue una lección que aprendí a la inversa y algunos de mis mejores clientes y socios de negocios los conocí impartiendo cursos.

Una anécdota curiosa. Alguna vez di un curso en el que sólo hubo cuatro asistentes. Por política de un Maestrazo que tengo, continuamos con el evento aun pese a la poca asistencia. Meses después me contactó una de las personas que lo había tomado, quien no sólo se convirtió en una gran socia y amiga, sino que además me presentó a uno de mis clientes más estimados.

phone-1052023_1280Dar cursos a escondidas fue solo una de mis peripecias. Mi aventura favorita fue mi primer juicio de amparo. Mi jefe me dijo: “este es el acto contra el que te vas a amparar, aquí tienes un modelo de amparo que me mandó un amigo, a mi no me preguntes que yo jamás he hecho un amparo y no sé de esa materia”. Aprendí lo básico del juicio de amparo en un par de días, entre la Ley de Amparo y el IUS me sacaron de apuros. En el transcurso de mi estudio me percaté que dicho amparo era ocioso, no serviría para nada, pero aún así me pidieron presentarlo. Lo importante, creo, es que aprendí.

Hablando del aprendizaje. Aprendí de manera autodidacta. Mi jefe -como ya habrán notado- apenas si sabia algunos conceptos jurídicos y la Suprema Corte se convirtió en mi Maestra favorita. El IUS -que en ese entonces era en CD Room- me enseñó que es fundamentación, motivación, competencia, me habló sobre garantías y el principio de Litis Abierta. No hay mejor maestro que el Semanario Judicial de la Federación.

Por cierto, en esos años conseguir una tesis del entonces Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa era también una aventura, había que ubicarla, comprar el Semanario del Tribunal y consultar entre cientos de páginas. Ahora basta tener internet para consultarla. Anécdota chistosa también: en el despacho no sabían la diferencia entre Tesis y Jurisprudencias de la SCJN y del TFJFA, ni sabia que el TFJFA emitía sus propios criterios. Yo lo “descubrí” -fue un gran y emocionante logro personal-.

Cómo estás, tengo varias aventuras que quizá les cuente en próximas publicaciones. Pero en ésta ocasión, sólo quiero dejarle de mensaje, a los jóvenes, que las cosas jamás van a ser “fáciles”, todo tiene su grado de complejidad, lo que lo convierte en una gran aventura. No creas todo lo que te dicen, cuestiona, no te dejes llevar por quienes creen que tienen las puertas del paraíso. Forja tu propio camino, haz lo que te funcione. Déjate apoyar y guiar por aquellos que te quieren y ven potencial en ti. Esfuérzate, lucha, trabaja. En la vida, las recompensas inmediatas son buenas, pero las recompensas a largo plazo tienden a ser mucho mejores. No busques un trabajo cómodo en el que te paguen bien pero no crezcas. Te lo aseguro, el día de mañana eso que ganas no te alcanzará. Mejor busca un trabajo que te permita crecer y forjar tu propio camino. Luchar por ti. Crecer para ti. Entre más rápido te permita crecer, mejor. No importa si el sueldo es bajo. Te aseguro que valdrá la pena. En ese sentido, junta tus metas personales con las de tu trabajo, estoy seguro que grandes cosas pueden salir de ahí.

Dedicado a un estimado twittero que me recordó un poco de mis felices orígenes:

“Ya nadie quiere aprender a trabajar, que se les exija, cuando era auxiliar contable en época de declaraciones salíamos a las 3:00 am, sin computadoras, sin internet, con un sueldo bajo, pero el deseo de aprender era mayor, hoy prefieren la comodidad de un trabajito de burrocrata.”

P.D. No tengo nada contra los burócratas.

MUCHO TRABAJO

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Alguna vez, un alguien me dijo que la clave del éxito económico era trabajar mucho. “Mucho trabajo es bueno”- me enseñó.

Como ejemplo, me ilustraba el “aberrante” caso de un abogado quién trabajaba en un caso, ganaba mucho dinero y “se acostaba a dormir”, “se tiraba a la flojera y no volvía a trabajar” hasta que otro buen asunto llegaba a sus manos.

“Quiero un trabajo así” – era la frase que cruzaba por mi mente cada vez que escuchaba esa historia.

Afortunadamente, las enseñanzas de ese alguien tuvieron justamente el efecto contrario y me enseñaron que, no necesariamente, mucho trabajo es bueno.

Trabajar mucho no es la clave del éxito económico. Mucho trabajo no se traduce en que tendrás una vida con bienestar financiero, ni en qué año con año incrementarás tu calidad de vida.

Por contrario, mucho trabajo -especialmente el poco remunerado o de mínima especialización- puede ocuparte gran parte de tu tiempo y distraerte de aquellas actividades que podrían generarte mayores recursos.

Un colega -de amplia experiencia y gran trayectoria- me comentó que estas ideas las enmarca en el concepto denominado “trabajo inteligente”, el cual -en su opinión- implica invertir tu tiempo, energía y demás recursos en actividades bien remuneradas.

Coincido con su opinión, se deseas mejorar tu calidad de vida, no te enfoques en trabajar mucho, concéntrate en trabajar -mucho o poco, según tu gusto- en actividades bien remuneradas. Trabaja inteligentemente.

Si quieres algunos consejos, sigue atento de mis próximos publicaciones.

CREE

Cree en lo que quieras: en Dios, en la Vida, en el Universo, en ti.

Jamás dejes de creer. Jamás pierdas la Fe. Aún cuando tus sueños se derrumben, cree más allá de toda tristeza, de todo fracaso, de toda desilusión.

Cree en que la luz del sol brillará, y solo tienes que sobrevivir a la noche. Cree en el plan de Dios, Jehova o Ala. Cree en la magia de la Vida. Cree en las fuerzas del universo que confluyen en tu favor. Cree en ti, en tu propia fortaleza, en tu propia luz.

Cree en lo que desees, pero cree en algo o alguien, y convierte esa Fe en la energía y determinación para alcanzar tus sueños y tu felicidad.

EL ARTE DE SER VULNERABLE

A veces la fortaleza es una máscara que nos ponemos para sobrevivir. Y así existimos, pero no somos fuertes, en realidad, es solo una apariencia, una falsa creencia, un escudo.

En la debilidad -esa debilidad que se va a repetir a lo largo de nuestra vida- conocemos nuestra verdadera fortaleza. La fortaleza, viene, nace, surge de la debilidad.

Quizá, incluso, deprimirte está bien, llorar está bien, no querer hacer nada y quedarte llorando todo el día está bien, lo que no está bien es ciclarse ahí.

Tenemos que aceptar nuestra debilidad. Luego, debemos entenderla. Finalmente, superarla.

En ese último punto, sabremos cuando fue suficiente de llorar, quejarnos y sufrir, y ya es hora de seguir adelante. Hay que aceptar, entender y superar nuestras debilidades, para convertirlas en verdadera fortaleza.

Todo tiene su momento

Para todo hay momentos en la vida, no te estreses, no te preocupes, no te desesperes.

El ser humano es impaciente por naturaleza, como los niños que ya quieren ser adultos.

Todo en la vida tiene su tiempo, todo llega cuando debe llegar. Aprende a aceptar esos tiempos y a entender la función que cumplen en tu vida. Aprende a ser paciente y a analizar el panorama general, no solo una fracción. Por sobretodo, aprende a disfrutar cada momento.

Disfruta cada etapa, cada pausa, cada acelere. Goza cada instante con todos tus sentidos. Ríe, llora, Vive. Que todo llegará cuando tenga que llegar.

La Vida, No Solo Hay Que Sobrellevarla.

La vida no solo hay que sobrellevarla. Hay que disfrutarla. No importa lo que suceda, o lo difícil que sea.

La vida siempre tiene una magia escondida que no podemos permitirnos pasar por alto.A veces no lo vemos, nos cegamos. Pero eso no quiere decir que la vida no tenga ese toque de belleza, de magia, es solo que por un instante lo perdemos de vista.

Pero aún ante la adversidad, ante las dificultades e incluso ante la tristeza, no podemos permitirnos dejar de creer en esa magia, aunque no la veamos o no la entendamos.

La Vida, Sólo Es

Muchos opinan que la vida es difícil, es complicada, es dura. Pero, quizá, la vida SOLO ES. Ni buena, ni mala, ni difícil, ni fácil, la vida solo es, y todo es cuestión de percepciones, de perspectivas.

Si así fuera, en nosotros queda entonces hallar lo bueno de la vida, la magia, “lo positivo” dijeran algunos. Porque si algo me consta, si algo puedo asegurarles, es que todo tiene su ventaja, incluso lo malo.

Star Wars: The Last Jedi

Por el momento, solo les puedo decir que me gustó mucho Star Wars Episodio VIII: The Last Jedi. Es quizá, la segunda mejor película de la saga justo después de El Imperio Contraataca.

La película funciona. Compone algunos cabos sueltos del episodio VII. Juega con tus emociones. Te muestra el crecimiento de algunos personajes. Te tiene al borde de la butaca y… hasta ahí diré por ahora.