EL ARTE DE SER VULNERABLE

A veces la fortaleza es una máscara que nos ponemos para sobrevivir. Y así existimos, pero no somos fuertes, en realidad, es solo una apariencia, una falsa creencia, un escudo.

En la debilidad -esa debilidad que se va a repetir a lo largo de nuestra vida- conocemos nuestra verdadera fortaleza. La fortaleza, viene, nace, surge de la debilidad.

Quizá, incluso, deprimirte está bien, llorar está bien, no querer hacer nada y quedarte llorando todo el día está bien, lo que no está bien es ciclarse ahí.

Tenemos que aceptar nuestra debilidad. Luego, debemos entenderla. Finalmente, superarla.

En ese último punto, sabremos cuando fue suficiente de llorar, quejarnos y sufrir, y ya es hora de seguir adelante. Hay que aceptar, entender y superar nuestras debilidades, para convertirlas en verdadera fortaleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *