MIS ORIGENES I

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No todos tienes una historia de origen tan interesante. Mi planeta no explotó, mis padres no fueron víctimas de un robo saliendo del teatro y no fui secuestrado por un grupo terrorista llamado los Diez Anillos.

Tuve la fortuna de iniciar mi vida laboral en el despacho contable de mi padre, quién siempre me dejó en claro que yo era “un empleado más” y que no gozaba de privilegios por ser su hijo. Así, tuve lo mejor de dos mundos: si había que sacar el trabajo, era un empleado más, que tenía que cumplir como cualquier otro, incluso no dormir cuando era necesario –costumbre que conservo hasta la fecha-. Si no había para pagar la nómina, era el hijo del Contador y tenía que ponerme la camiseta y quedarme sin mi pago. Por cierto, en el escalafón de sueldos estaba hasta abajo, precisamente porque tenía que ponerme la casaca.

Alguna vez, cuando comencé a dar cursos, mi entonces jefe me llamó la atención. En ese entonces comenzaba mis participaciones en una Radio Difusora Online, aún siendo estudiante. La lección de vida que me dieron fue que eso de los cursos “no deja”, que no me iba a llevar a ningún lado y que yo estaba en el despacho para “machetearle” y “generar”. Me prohibieron dar cursos. Afortunadamente, fue una lección que aprendí a la inversa y algunos de mis mejores clientes y socios de negocios los conocí impartiendo cursos.

Una anécdota curiosa. Alguna vez di un curso en el que sólo hubo cuatro asistentes. Por política de un Maestrazo que tengo, continuamos con el evento aun pese a la poca asistencia. Meses después me contactó una de las personas que lo había tomado, quien no sólo se convirtió en una gran socia y amiga, sino que además me presentó a uno de mis clientes más estimados.

phone-1052023_1280Dar cursos a escondidas fue solo una de mis peripecias. Mi aventura favorita fue mi primer juicio de amparo. Mi jefe me dijo: “este es el acto contra el que te vas a amparar, aquí tienes un modelo de amparo que me mandó un amigo, a mi no me preguntes que yo jamás he hecho un amparo y no sé de esa materia”. Aprendí lo básico del juicio de amparo en un par de días, entre la Ley de Amparo y el IUS me sacaron de apuros. En el transcurso de mi estudio me percaté que dicho amparo era ocioso, no serviría para nada, pero aún así me pidieron presentarlo. Lo importante, creo, es que aprendí.

Hablando del aprendizaje. Aprendí de manera autodidacta. Mi jefe -como ya habrán notado- apenas si sabia algunos conceptos jurídicos y la Suprema Corte se convirtió en mi Maestra favorita. El IUS -que en ese entonces era en CD Room- me enseñó que es fundamentación, motivación, competencia, me habló sobre garantías y el principio de Litis Abierta. No hay mejor maestro que el Semanario Judicial de la Federación.

Por cierto, en esos años conseguir una tesis del entonces Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa era también una aventura, había que ubicarla, comprar el Semanario del Tribunal y consultar entre cientos de páginas. Ahora basta tener internet para consultarla. Anécdota chistosa también: en el despacho no sabían la diferencia entre Tesis y Jurisprudencias de la SCJN y del TFJFA, ni sabia que el TFJFA emitía sus propios criterios. Yo lo “descubrí” -fue un gran y emocionante logro personal-.

Cómo estás, tengo varias aventuras que quizá les cuente en próximas publicaciones. Pero en ésta ocasión, sólo quiero dejarle de mensaje, a los jóvenes, que las cosas jamás van a ser “fáciles”, todo tiene su grado de complejidad, lo que lo convierte en una gran aventura. No creas todo lo que te dicen, cuestiona, no te dejes llevar por quienes creen que tienen las puertas del paraíso. Forja tu propio camino, haz lo que te funcione. Déjate apoyar y guiar por aquellos que te quieren y ven potencial en ti. Esfuérzate, lucha, trabaja. En la vida, las recompensas inmediatas son buenas, pero las recompensas a largo plazo tienden a ser mucho mejores. No busques un trabajo cómodo en el que te paguen bien pero no crezcas. Te lo aseguro, el día de mañana eso que ganas no te alcanzará. Mejor busca un trabajo que te permita crecer y forjar tu propio camino. Luchar por ti. Crecer para ti. Entre más rápido te permita crecer, mejor. No importa si el sueldo es bajo. Te aseguro que valdrá la pena. En ese sentido, junta tus metas personales con las de tu trabajo, estoy seguro que grandes cosas pueden salir de ahí.

Dedicado a un estimado twittero que me recordó un poco de mis felices orígenes:

“Ya nadie quiere aprender a trabajar, que se les exija, cuando era auxiliar contable en época de declaraciones salíamos a las 3:00 am, sin computadoras, sin internet, con un sueldo bajo, pero el deseo de aprender era mayor, hoy prefieren la comodidad de un trabajito de burrocrata.”

P.D. No tengo nada contra los burócratas.

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