LAS GRANDES PROEZAS

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Las grandes proezas se componen de pequeñas acciones.

Hace algunos días un excelente amigo y colega, a quién suelo llamar “Master”, me solicitó que le escribiera el Prólogo de su próximo libro. Halagado, me di a la tarea de redactarlo y al final me quedó un escrito breve, conciso, pero creo que substancioso. En otros tiempos, esta tarea me habría resultado titánica, compleja y me habría consumido mucho tiempo, sin embargo, aunque si le dedique algunas horas de energía y entusiasmo, en esta ocasión lo hice con relativa facilidad. Decidí no complicarme.

Ésta es, quizá, una de las más valiosas lecciones que he aprendido del Master: no complicarme la existencia, hacer cosas sencillas, dar pequeños pasos. Comprendí entonces que las grandes proezas se componen de pequeñas acciones.

Así que no te compliques. Sea iniciar un gran negocio, comenzar un nuevo y ambicioso proyecto de vida, cumplir ese sueño exagerado que tienes, sea lo que sea, comienza con pequeños pasos, uno a la vez. Estoy seguro de que pasado el tiempo habrás construido lo que soñabas.

Dedicado a un excelente amigo y hermano. Para que día a día, paso a paso, siga creciendo como hasta ahora lo ha hecho.

MUCHO TRABAJO

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Alguna vez, un alguien me dijo que la clave del éxito económico era trabajar mucho. “Mucho trabajo es bueno”- me enseñó.

Como ejemplo, me ilustraba el “aberrante” caso de un abogado quién trabajaba en un caso, ganaba mucho dinero y “se acostaba a dormir”, “se tiraba a la flojera y no volvía a trabajar” hasta que otro buen asunto llegaba a sus manos.

“Quiero un trabajo así” – era la frase que cruzaba por mi mente cada vez que escuchaba esa historia.

Afortunadamente, las enseñanzas de ese alguien tuvieron justamente el efecto contrario y me enseñaron que, no necesariamente, mucho trabajo es bueno.

Trabajar mucho no es la clave del éxito económico. Mucho trabajo no se traduce en que tendrás una vida con bienestar financiero, ni en qué año con año incrementarás tu calidad de vida.

Por contrario, mucho trabajo -especialmente el poco remunerado o de mínima especialización- puede ocuparte gran parte de tu tiempo y distraerte de aquellas actividades que podrían generarte mayores recursos.

Un colega -de amplia experiencia y gran trayectoria- me comentó que estas ideas las enmarca en el concepto denominado “trabajo inteligente”, el cual -en su opinión- implica invertir tu tiempo, energía y demás recursos en actividades bien remuneradas.

Coincido con su opinión, se deseas mejorar tu calidad de vida, no te enfoques en trabajar mucho, concéntrate en trabajar -mucho o poco, según tu gusto- en actividades bien remuneradas. Trabaja inteligentemente.

Si quieres algunos consejos, sigue atento de mis próximos publicaciones.